Retraso Mental

Existe un amplio grupo de personas cuyas limitaciones, en principio, se deben esencialmente a que su capacidad intelectual no se desarrolla lo suficiente como para hacer frente a las exigencias del ambiente, y poder así establecer una existencia social independiente.

Las creencias y conceptos acerca del retraso mental han ido evolucionando con el paso del tiempo, siendo en 1992 cuando se produjo un importante punto de inflexión en su comprensión con la aprobación unánime por parte de la Asociación Americana sobre retraso mental (AARM) de una nueva definición. Así, se entendería como retraso mental a la discapacidad que se inicia antes de los dieciocho años y queda caracterizada por limitaciones significativas tanto en el funcionamiento intelectual (dos desviaciones típicas por debajo de la media, esto es, un CI en torno a 70 o inferior)[1] como en la conducta adaptativa (eficacia de la persona para satisfacer las exigencias de la vida cotidiana planteadas para su edad y según su grupo sociocultural), concretada en habilidades prácticas, sociales y conceptuales (Luckasson y cols., 2002).

Se abandonaba un concepto del retraso mental entendido como un rasgo característico de la persona (y estable) para pasar a ser entendido como un estado del funcionamiento (y dinámico) de la persona (AAMR, 1997). Esta definición representó un cambio de paradigma al destacar el retraso mental como una expresión de la interacción entre la persona con un funcionamiento intelectual limitado y su entorno, ampliando el concepto de comportamiento adaptativo desde una descripción global a una especificación de áreas de habilidades concretas que, permitía definir los apoyos para reducir el impacto de las limitaciones en el área sobre el funcionamiento del individuo. En el 2002 esta propuesta fue revisada aportando un nuevo modelo teórico en el que se ampliaban las dimensiones, se precisaba el contenido de otras, se avanzaba en la planificación de apoyos y se ofrecía una comprensión diferente del constructo de conducta adaptativa que queda organizado en torno a las habilidades conceptuales, sociales y prácticas (Verdugo, 2003).